Radhe Ashmet es la Maestra de la Orden de la Tierra. Aunque tiene ya 37 años es una  mujer muy hermosa, con la piel bronceada y un larguísimo cabello negro que suele llevar suelto o recogido en trenzas. Tiene unos grandes ojos grises cuyos párpados están maquillados de negro. Viste con mucha opulencia, con velos y sedas de miles de tonos dorados y terrizos, y siempre está acompañada por sus sirvientes y sus aprendices más allegados. Los unijah son sus guardianes, una conocida orden de asesinos.

Radhe fue una de las aprendices más aventajadas del anterior Maestro, un hombre tan pusilánime que no fue ni merecedor de un mural. Tras su muerte, Radhe lo sucedió, y pronto la Maestra fue abrumada por el amor que le profesaba su pueblo. Y no era sin razón; Radhe los correspondía y los llenaba de riqueza en sus campos o señalaba el lugar donde se encontraban las vetas más ricas de oro.

Su belleza era tal que, al igual que su predecesora, sedujo al  rey y se convirtió en su amante. Sin embargo, aunque se trasladó a la corte, usando solo el Templo de la Tierra como lugar de estudio, la reina logró mantener a raya a su esposo y estos encuentros dejaron de producirse. Con el tiempo llegó a asumir mayores tareas de gobierno, y pasó a ser la consejera del rey, algo que no le gustó nada a su esposa. Pero la relación entre ambos continuó siendo formal, ya que perdió el interés en él cuando se hizo más viejo y enfermó.

Tras el asesinato del Maestro del Fuego viajó a Rissa, donde le revelaron su futuro, y obtuvo una copia de sus profecías. No le fue difícil transcribirlas y entender su verdadero significado. Su obsesión a partir de entonces fue cambiar su destino; un destino terrible en el que solo hay sangre y muerte.